Me acababa de levantar, todo marchaba bien, desayunaba, cogía mi libro habitual...
Pero por asombro, no sabía que algo muy pero que muy grande se avecinaba.
Todo el pueblo estaba nevado, y los vecinos, los Finggerson se mudaban porque decían que oían ruidos.Yo pensaba que estaban locos, hasta que un día decidi entrar en su antigua casa.
Estaba toda llena de polvo, telarañas, sofás viejos y todo estaba muy oscuro, me adentre en la casa y encontré un pequeño monito recién nacido, lo cogí en brazos y cuidadosamente lo tumbe en un viejo sillón, saqué una galleta de mi mochila y se la di, en unos instantes el mono se puso a recorrer la casa como un loco, sabía que pasaba algo.
Decidí seguir al mono cuando...¡Una tetera estaba flotando!No sabía si eran alucinaciones o una broma pesada, pero sin dudarlo, salí corriendo, pensaba que me dejaba algo...¡El monito!Volví a recoger al monito, pero esta vez también levitaban los sofás y los sillones viejos llenos de polvo
-Fuera...Fuera de aquí...Fu...fu...fuera...
Al oír las voces cogí al monito y salí pitando, cuando llegue a mi casa me escondí en mi cuarto y pense:
-Lo que decían los Señores Finggerson era verdad, ¡Se oían voces dentro de la casa!
Decidí que, otro día, cuando estuviese más preparado iría a la casa a investigarlo, mientras cuidaría a el pequeño mono para que fuera mi mascota, pero...
-¡El mono lleva un collar de Esmeraldas!
Continuara...
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